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Jean
(Juan) Laurent
Ávila.- 57.- Portada de
la Catedral |
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Jean
(Juan)
Laurent y Cía.
Toledo.- 567.- Claustro de San Juan de los Reyes,
visto desde
el fondo
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Jean
(Juan)
Laurent y Cía.
Ronda (Málaga).- 2111.-
La Gruta del Gato |
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Las copias en papel albuminado,
como éstas, fueron comunes durante la segunda mitad
del siglo XIX. Este tipo de imágenes se caracteriza
por el aglutinante, a base de clara de huevo, a modo de
emulsión. El color cálido de estas imágenes,
nítidas y ricas en detalle, se obtenía a través
del viraje al oro, proceso que también ha contribuido
a su conservación. Los negativos, generalmente de
gran formato, eran positivados por contacto en papeles especialmente
preparados y con la ayuda de la luz solar.
Como la mayoría de sus contemporáneos, Jean
Laurent expuso negativos al colodión sobre vidrio.
El colodión está hecho de sustancias químicas
inflamables, como el algodón-pólvora y el
éter. Los negativos al colodión húmedo
sobre placa de vidrio tenían que ser emulsionados,
expuestos y revelados en un corto espacio de tiempo, de
manera que la mayoría de los fotógrafos se
trasladaban acompañados de un laboratorio portátil.
Los procesos secos, que fueron inventados más tarde,
permitieron el revelado de las placas tiempo después
de haber sido expuestas. La escasa sensibilidad a la luz
que caracteriza a los procesos fotográficos antiguos
permite comprender la razón por la que los objetos
en movimiento, como los árboles mecidos por el viento,
aparecen con frecuencia borrosos.
Como empresario, Laurent colaboró con otros fotógrafos
y muy especialmente con el español José Martínez
Sánchez. Sólo a través de estas colaboraciones
pudo alcanzarse la producción de más de 11.000
negativos atribuidos al estudio de J. Laurent y Cía.
Juntos, Laurent y Martínez Sánchez inventaron
el papel leptográfico, un fino papel de positivado
al colodión que contribuyó a la calidad y
conservación de las fotografías. Aunque algunos
estudios y fotógrafos de renombre lo utilizaron,
el papel fue un fracaso comercial.
J. Laurent murió entre finales de la década
de 1880 y principios de los años noventa del siglo
XIX. Su hijastra continuó la comercialización
de sus imágenes, tal y como harían más
tarde muchos otros propietarios de la obra del estudio Laurent.
Aunque pueden encontrarse exquisitas copias de época
en colecciones de varios países, sus negativos, cuya
colección se conoce por el nombre de su último
propietario, Ruiz Vernacci, se albergan en el Instituto
del Patrimonio Histórico Español, en Madrid,
y son propiedad del pueblo español.
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